Ciudad tentaculosa de mil rostros, pero sobre todo, de mil sabores! La comida callejera india es muy sorprendente y variada, cuando uno es bastante audaz para lanzarse a probar, lo cual no es tan obvio, ya que es difícil entender lo que el puesto propone y cuales son sus ingredientes. Es increíble la cantidad de comidas hechas en un puesto tan pequeño. Fuera de los prejuicios, la comida callejera aquí no es tan picante y los paladares delicados pueden encontrar con que regalonear sus papilas, se necesita solo preguntar con una sonrisita “no picante por favor” ! Y en general uno se encuentra con un plato ligeramente picante! Nuestros estomagos golosos sintieron la felicidad al encontrarse en un barrio entre medio de un mercadito donde varios puestos de comidas nos esperaban listos para satisfacernos. Teníamos una rutina bien establecida con nuestras delicias favoritas. El día empezaba con un agua de coco y su comida sana y fresca, lo mejor para despertar el apetito y recibir lo que seguía. El almuerzo era un par de dosas, tipo de crepes largos hechos de harina de lenteja o de garbanzo, rellenos de diferentes tipos de curry de verdura o también acompañando una salsa. El puesto de dosa era siempre repleto a la hora del almuerzo ¡buena prueba de calidad! Para el postre no hay mas delicioso, dulce y sano que un jugo de cana, servido a solo unos pasos. Con el atardecer, un nuevo puesto se instalaba en la esquina del cruce con sus “Ragda Patties”, una comida más que deliciosa mezclando tanta variedad de sabores que cada cucharada revelaba gustos diferentes. Croquetas de papas fritas, con un curry de garbanzos en salsa, cebollas y tomates crudos, cilantro fresco y mango verde. Todo condimentado con un chutney agridulce, una mezcla divina de especies, y en el tope un poco de chips para dar un toque crujiente a esta delicia!
Texto: Iris Kneubuhler
Video : Nacho Penacho
